Juegos y energía solar: actividades con los niños

¡Hola!

Nos da mucho gusto recibirte en este espacio, te recordamos que está totalmente creado para ti y pensando en tus intereses relacionados con las energías sustentables.

Uno de los principales propósitos que tenemos en Starsol es el de alimentar las posibilidades de difusión sobre las energías sustentables y los sistemas fotovoltaicos. El conocimiento de los mismos es la única manera segura que tenemos de hacer crecer esta industria así como de beneficiar a nuestro planeta. Es un sistema en el que todos terminamos ganando.

En ese sentido, promover esta información entre los niños, adolescentes o universitarios es una manera de garantizar la continuidad de nuestros esfuerzos por levantar esta industria. Con este propósito hemos preparado un artículo muy especial que puede ser aprovechado por educadores, talleristas y padres: una par de experimentos bastante sencillos en los que se puede comprobar en un espacio controlado algunos principios básicos de la energía solar usados para propósitos prácticos, esto con el fin de que puedan desarrollarse en cualquier espacio, trátese del aula escolar o en el hogar.

La finalidad es que los niños vayan tomando conciencia y comprueben por su cuenta todos los recursos disponibles en este terreno. En cuanto a los materiales no son muy complicados ni los procedimientos. Así que puedes intercambiar una tarde de videojuegos por un rato de diversión y conocimiento.

Experimento #1

Una de las necesidades más comunes dentro del hogar es contar con agua caliente. Así que en esta primera opción vamos a montar “celdas solares” que nos permitan elevar la temperatura de los líquidos sin la necesidad de recurrir a una fuente de eléctrica o gas. Vamos a necesitar una caja de cartón grueso y otros pedazos, papel celofán, papel aluminio, pintura negra y una botella de agua (de preferencia que sea de 2 litros).

El primer paso va a ser limpiar completamente el interior y exterior de la botella, así como esperar a que esté completamente seca antes de trabajar con ella. Cuando ya se haya llegado a ese punto se va a pintar sólo el exterior con la pintura negra.  Con los trozos de cartón tenemos que formar una base lo suficientemente angular para sujetar la botella y que se mantenga estable. Las paredes interiores de la caja tienen que cubrirse con papel aluminio. Finalmente, se llena la botella con el agua necesaria y la montamos en la base de la cja. Es importante confirmar que la tapa quede bien sellada para que el proceso de calentamiento se dé adecuadamente.

Finalmente se cubre totalmente con la bolsa o papel celofán. Colocamos toda la estructura mirando hacia al norte, con una inclinación aproximada de 45 grados, esto porque dada inclinación le permite captar los rayos del sol con mayor eficacia. Hay que ir monitoreando el estado de la caja, pero apropiadamente en 2 horas se tiene agua caliente como la que podemos sacar del calentador o con una resistencia eléctrica.

Este experimento nos puede servir para comprobar cómo algunos elementos metalizados “atrapan” la luz solar, pero además la conducen a otro punto para que lleven su temperatura. Es decir, tenemos algo parecido a los sistemas fotovoltaicos, pues contamos con un elemento externo que se encarga de la captación y llega a otro objeto a través de un dispositivo complementario.

Experimento #2

Para este segundo trabajo vamos a realizar una especie de horno que nos permita procesar algunos alimentos. Los materiales son: tijeras, caja de zapatos, cinta adhesiva, cúter, un folder usado, papel aluminio, popotes, una silla, revistas viejas y bombones, queso o chocolates.

Vamos a cortar el folder a la mitad y uno de los bloques colocarlo en el fondo de la caja de manera curveada. Para que conserve su forma se puede fijar con la cinta adhesiva. Posteriormente vamos a forrar todo el interior de la caja con el papel aluminio, de la misma manera se cubren las tapas y se monta papel aluminio en las laterales para crear una especie de cono.

Es importante verificar que la parte más brillante quede hacia afuera. En la parte más honda de la caja se hacen dos cortes de más o menos 1 cm de ancho y 2 cm de profundidad; en estos orificios vamos a colocar los popotes. Finalmente tenemos que verificar que los popotes estén completamente fijos y colocamos un bombón o un trozo de queso. Colocamos el horno al sol y monitoreamos constantemente hasta que nuestros alimentos alcancen la consistencia deseada. Si no queremos manchar la superficie de la caja podemos colocar servilletas alrededor de los popotes. El principio por el cual se derriten los alimentos es el mismo que utilizamos en el experimento anterior.

La intención de buscar ejercicios prácticos es para que los niños reconozcan fácilmente la fuerza potencial que se esconde en la energía solar y cómo los sistemas fotovoltaicos pueden mejorar considerablemente nuestra calidad de vida. Y es que en muchas ocasiones seguimos creyendo que las energías renovables siguen siendo sólo para las grandes compañías o que se encuentran aún en fase experimental.

Sin embargo, muchos centros de estudio y producción dentro y fuera de nuestro país han logrado muchos alcances en este terreno permitiendo la comercialización de sistemas igual de sofisticados pero accesibles para la población general. Esperamos que estos experimentos te hayan sido entretenidos. Si la idea te gustó haznos llegar tus sugerencias y en próximos posts estaremos compartiendo contigo otros experimentos o actividades que se pueden realizar con niños y adolescentes.

Este blog lo construimos entre todos.

¡Hasta la próxima!

Categorías: Blog

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